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Síndrome de Fibromialgia

Autor: Dra. Evangelina Melgar

La fibromialgia es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud desde el año 1992, siendo incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9). Es considerada una de las condiciones más comunes de dolor crónico de consulta en la atención primaria .

Aunque la causa sigue siendo desconocida, hay mayor evidencia de que factores genéticos podrían predisponer al desarrollo de esta enfermedad.

Este cuadro se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado que empeora a la presión de puntos sensibles.

Afecta al 2-10 % de la población general, siendo nueve veces mas frecuente en mujeres que en hombre y suele aparecer a partir de los 30-40 años. También se puede encontrar en niños y adolescentes pero con menor frecuencia.

El síntoma principal es el dolor, el cual es difuso y de curso crónico, aunque variable en intensidad, influido por los cambios climáticos, la actividad física, el estrés psicológico o la falta de sueño. Es característico que el dolor comience en una región del cuerpo y luego vaya migrando por distintas áreas hasta llegar a generalizarse con el tiempo.

Además del dolor, la fibromialgia ocasiona otros síntomas: el 90 % de los pacientes tienen cansancio, el 70-80% trastornos del sueño y hasta un 25% ansiedad o depresión. También son frecuentes síntomas como mala tolerancia al esfuerzo, sensación de pesadez en miembros, rigidez generalizada sobre todo al levantarse por las mañanas, sensación de inflamación y hormigueos mal delimitada en manos y pies.

Puede además estar asociado a cefaleas, mareos, fallas cognitivas en la memoria y atención, bruxismo, síntomas gastrointestinales como Sindrome de colon irritable, dispepsia, nauseas. La presencia de estos síntomas o síndromes asociados varia en cada persona.

La rigidez matutina es uno de los síntomas característicos de la fibromialgia y se debe a alteraciones en la microcirculación que generan hipoperfusion muscular generando la sensación de entumecimiento que provoca dificultad y dolor al moverse luego de largos períodos de quietud. Es por esto que es fundamental realizar ejercicios de estiramientos y oxigenación de manera diaria como también actividad física aeróbica, no intensa. No son recomendables los ejercicios anaeróbicos ya que empeoraría la sensación de pesadez y dolor.

Factores externos como el frío ambiental, la humedad, el estrés, el exceso o la escasez de actividad que exacerban los síntomas, asi como otros que hacen que disminuya su intensidad, como el calor, el tiempo seco, la relajación y el descanso.

Existe evidencia de un procesamiento sensorial anormal en el sistema nervioso central que hace a la percepción aumentada del dolor. Frente a estímulos repetitivos en vez de generarse una habituación se provoca un aumento de la sensibilización dolorosa. Estos cambios neuroplasticos incluyen alteraciones neuroquímicas y electrofisiologicas que es lo que genera la hiperalgesia, es decir la percepción aumentada de los estímulos doloroso y la alodinia que es la percepción dolorosa de estímulos no dolorosos, como el frio o calor o un simple abrazo, esto se conoce como sensibilización central.

Recientemente, los nuevos estudios de neuroimagen, realizados mediante la resonancia nuclear magnética funcional, permiten visualizar la activación cerebral de las regiones responsables del procesamiento del dolor, tanto de las áreas emocionales como sensoriales, documentando un aumento de la conectividad en las vías de transmisión del dolor, una disminución de las vías antinocioceptias, como asi también anormalidades en la neurotransmision.

El diagnostico es clínico, es decir en una entrevista con el profesional con la descripción de síntomas. Se recomienda la evaluación por un especialista reumatólogo para descartar patologías que pueden estar asociadas o compartir síntomas similares. No existen al momento estudios complementarios que confirmen el diagnóstico.

Se utiliza además algunas escalas que son cuestionarios sobre el dolor en las distintas regiones del cuerpo (WPI) y sobre severidad de síntomas (SS) donde se evalúa la presencia de alteraciones cognitivas, sueño, fatiga y otros síntomas somáticos.

Informar correctamente al paciente sobre la fibromialgia debe ser el primer paso. El paciente debe conocer desde el principio sobre las características de la fibromialgia, la evolución, aportando expectativas positivas y realistas, potenciando su colaboración con las terapias mediante la confianza en una probable mejoría.

Los consensos sobre tratamiento de la fibromialgia reconoce que los programas de ejercicios físicos deben ser uno de los tratamientos básicos en todos los pacientes. Ejercicios aeróbicos con movimientos repetidos, entre ellos se incluyen caminar, bicicleta, ejercicios en el agua. Ejercicios de estiramiento o flexibilidad, fundamental para evitar episodios de empeoramiento del dolor y capacidad funcional.

Dentro de los tratamientos farmacológicos para la fibromialgia, están aprobadas antidepresivos como la duloxetina, milnacipram, amitriptilina como así también la pregabalina, estos tendrían efectividad en la disminución de la percepción aumentada del dolor. Es importante que se sepa que no existe una medicación que por si sola pueda eliminar toda la sintomatología, pero si tener en cuenta que algunas combinaciones farmacológicas podrían ayudar a disminuir el dolor y la fatiga como también fundamental mejorar el sueño.

Así como en otras patologías donde es necesaria la medicación, también lo son los otros cuidados, en la fibromialgia si no se realizan los estiramientos diarios, técnicas de oxigenación y relajación, psicoterapia y actividad física diaria la persona no va a lograr mejoría ni control de sus síntomas. Si gradualmente se logran estos cambios hasta generar hábitos, podrá lograr el mayor control de los síntomas de la fibromialgia, pudiendo como en algunos casos disminuir o retirar el tratamiento farmacológico.

El desafio es el diagnóstico precoz para evitar la cronicidad y mayor afectación en funcionalidad de la persona. Y es nuestro desafio concientizar mas a la población general de este padecimiento y a los profesionales para capacitarse para asistir a la población afectada.

Dra. Evangelina Melgar.

Médica Psiquiatra, staff Servicio Bienestar Mental.

Magister en Neuropsicofarmacología.

Coordinadora de la Residencia de Psiquiatría.

Coordinadora de fibromialgia en INECO, Bs As.

 

 

 

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